ADMITO QUE en el título hago alusión al mejor libro que quien escribe estas líneas ha tenido la fortuna de leer en toda su vida: “Las Venas Abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano, por el profundo respeto que tengo hacia el trabajo de investigación que se incorpora a su majestuoso estilo narrativo lírico que fascina como un eclipse y atrapa como una enredadera a quien recorre sus páginas, a pesar de tocar temas sumamente trágicos, así como también por sus ideas, que describen cómo nuestro continente ha sido concebido para sufrir a la sombra de sus explotadores.
UNO. Hace ya más de 5 siglos de la Conquista de México y es entristecedor ver como nuestra historia siempre ha sido la misma. Tras la llegada de los españoles, se hubiera podido pensar que con la incursión de nuevas tecnologías, incipientes industrias, sistematización de la explotación de los recursos (naturales y humanos), la inyección de nuevos capitales, México (La Nueva España) se consolidaría como una gran nación, como una potencia o simplemente como un país autosustentable. Siempre estuvo la promesa, pero nunca fué así. Los dueños de las tierras y de las fábricas y de las minas y de la cosas, se enriquecieron más, mientras que la división social se acrecentaba cada día más, se instauró una larga etapa de colonialismo vertiginoso (consistente en explotar con gran desmesura los territorios recién adquiridos), a la vez que el grueso del pueblo quedaba rezagado, viendo con pesar como el tren del progreso pasaba frente a sus ojos, dejándolos atrás.
Tras no menos de 300 años, quienes ostentaban sangre española, pero que no gozaban los mismos privilegios que los nacidos en la Península Ibérica (sí, los privilegios siempre han estado para repartirse), comenzaron a inconformarse, comenzaron a conspirar y aprovecharon que la gente ya no toleraba más el ver como el progreso se alejaba hacia delante mientas que ellos retrocedían en cuanto a su nivel de vida a una velocidad sólo proporcional al salvaje auge de la maquinaria económica que se alineaba a las teorías más novedosas inventadas por quienes tenían que inventar cómo controlarlo todo. Después de seguir así, acrecentando las divisiones sociales y tras un apoderamiento de semejante (y lucrativa) empresa por parte de los grandes capitales mundiales: Inglaterra, Francia, y los florecientes Estados Unidos, México dejó de ser en realidad una Colonia Española, salvo quizá administrativamente, para contemplar con tristeza como el progreso ofrecido por el “avance” económico instaurado seguía siendo en extremo lucrativo, dándoles rendimientos a los amos y a todo su aparato de sometimiento, a los inversionistas y en general a los dueños de México. Pero había un problema. Todo esto no repercutía en absoluto en el bienestar de la gente. Sí, habían fuentes de empleo, pero eran miserables, y sólo generaban miseria y miserables, y desigualdad e injusticias y recelo. Hasta que la Corona Española comenzó a ser más inexistente que nunca, no solo económicamente como ha sido descrito en líneas anteriores, sino también en el sentido de que Napoleón se la adjudicó, tras haber conquistado toda Europa (España incluida), a su hermano José, cosa que indignó aún más al país y a su gente.
Los factores estaban dados y se consumó tras 11 años de lucha, tras la caída de los caudillos que nos dieron patria, la Independencia de México. ¿Qué podría tener eso como consecuencia? Lo obvio, que con solo un poco de organización, se podría dejar atrás el atroz camino que se nos había trazado a través de la imposición y estructurar un nuevo orden en el recientemente creado país: México. Pero, por supuesto, eso no sucedió.
Tras la firma de los tratados de Córdoba, Agustín de Iturbide marcharía triunfal con el Ejército Trigarante a la Ciudad de México, para después proclamarse Emperador durante un período durante el cuál poco cambió. México fue perdiendo territorios y siguió dándolo la bienvenida a las promesas de los inversionistas extranjeros que seguían siendo dueños de todo y que seguían enriqueciéndose cada vez más a costa de todos. La gente seguía perdiendo.
DOS. Tras la decisión de colocar un Emperador austriaco al mando de nuestro país y una interminable lucha para destronarlo por parte de gente como Benito Juárez que en su República Restaurada recuperó el mandato del país para los mexicanos (o para él), y aún después de la muerte del Benemérito de las Américas, el país siguió hundiéndose en una profunda miseria y caos y se prolongaron los años de luchas armadas que no cesaban desde la consumación de la Independencia. Y el poder político se centró en un personaje, Porfirio Díaz, que se mantuvo por 34 años, en los que por medio de represión y cambios a la Constitución, logró estabilidad y paz en el territorio nacional.
Dicha paz abrió camino al desarrollo económico y la creación, por ejemplo, de una fuerte infraestructura ferrocarrilera (que lejos de beneficiar al pueblo, era más bien la manera de transportar mercancías de las fábricas a los puertos para después ser embarcadas a sus destinos, beneficiando, por supuesto, a los dueños de las fábricas). Esta situación hizo posible que los negocios tuvieran un ambiente sumamente favorable, sobre todo los extranjeros, que ingresaron a México con grandes facilidades y de manera amplia, por el afán Díaz de que México estuviera a la altura de Europa y, en lo tecnológico, de Estados Unidos. La única manera de lograrlo, era a través de la incursión de empresas extranjeras al por mayor. Durante gran parte del Porfiriato, hubieron en México años de estabilidad social y política, así como de crecimiento económico. Sin embargo, dicho periodo también provocó la polarización de la sociedad mexicana, particularmente entre los muchos campesinos y obreros que vivían prácticamente en la miseria, la naciente clase media que encontraba obstruidos todos los caminos para el progreso familiar y personal, y los muy pocos dueños de la riqueza, que disfrutaban del poder político al amparo del régimen porfirista (¿alguna semejanza con la situación actual?), al grado que estalló la Revolución Mexicana, que bajo el mandato de caudillos visionarios como Villa o Zapata, tuvo su principal fuerza en un profundo resentimiento de la gente que no podía vivir así más.
TRES. Y después vino el PRI, a través de sus antecesores (solo en cuanto al nombre respecta), pero creado para organizar la clase política del país. A través de instituciones, los tecnócratas se apoderarían de las riendas de la nación, llevándola hacia lo que siempre había funcionado: la promesa de que participando del juego de los poderosos, algo de ese poder (que seguramente ellos estarían dispuestos a compartir) habría de permear hacia nuestras entrañas, permitiendo, entonces, voltear hacia la gente y repartir un poco de lo que el servilismo habría generado. Pero no fue así. Los recursos naturales siguieron siendo brutalmente explotados (¿o sería más apropiado decir saqueados?), los empleos siguieron siendo terriblemente mal pagados de manera que una vez más, la brecha entre las clases sociales se hacía cada vez mayor, generando división y descontento en prácticamente todos los sectores de la población (menos los favorecidos, por supuesto), de manera que durante más de 70 años, hubieron diversos brotes de resistencia de quienes pensaban que ese no era, como nunca lo había sido, el camino a seguir. Pero a través del aparato de represión de gobierno (gestionado especialmente gracias a los medios de comunicación y a la violencia), siempre se mantuvo cierto orden cual silencio inquietante que solo parece indicar que en cualquier momento las cosas habrían de estallar, pero no hubo necesidad, puesto que la manera de darle continuidad al proyecto de nación de más de 500 años, era simple. Cambiarle le nombre al partido encargado de poner al país al servicio de los que mandan (de los grandes capitales, de las Transnacionales, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo, de los Estados Unidos, de la CIA, entre otros) y listo. La pregunta era cómo hacer la transición de manera que su estruendo fuera prácticamente imperceptible. Fácil, se crea un líder mediático y se vende la idea de que ha ocurrido algo extraordinario, de que hemos presenciado un cambio que habría de marcar un antes y un después en nuestra redundante historia, aunque el proyecto fuera exactamente el mismo.
Ahora México se encuentra ante una disyuntiva: Arriesgarse y tomar una oportunidad histórica para intentar lo correcto, para salir de la sumisión en la que siempre se ha encontrado, de construir un camino que represente bienestar para todos, empezando por los sectores más vulnerables, que son también quienes más distanciados y rezagados se encuentran; o escuchar el consejo de la clase política dominante, de los empresarios, de los sectores controlados por Carlos Salinas de Gortari, que sabiamente alertan de los peligros de alejarse del esquema que ellos trazaron, que a ellos les conviene, y utilizando argumentos que utilizaba Richard Nixon para conquistar el mundo (y así liberarlo la terrible amenaza que representaba el Comunismo -la izquierda, en estos días- para el orden mundial) 30 años atrás.
ES ESPERANZADOR el panorama que parece indicar que México ha madurado, al grado que a una semana de las elecciones presidenciales y desde hace más de tres años, tiene encabezando prácticamente todas las encuestas serias, a un candidato que habla de empujar al país hacia arriba, comenzando desde abajo, que habla de que por el bien de todos, primero los pobres, que se atreve a pensar que los privilegios que se les otorgan a los más privilegiados son quizá excesivos, que representa un nuevo tipo de inserción a latinoamérica (cuya tendencia está marcándose cada vez más hacia una izquierda moderada), que ha soportado todo tipo de embestidas por parte de sus detractores alineados al orden Neoliberal creado por quienes todo lo tienen con el fin de controlarlo todo en una pesadilla orwelliana.
Este 2 de julio tenemos una gran responsabilidad. La responsabilidad de preguntarnos si las cosas están y han estado bien y como consecuencia, cuestionarnos si queremos darle continuidad al estado en que siempre nos hemos encontrado. Reza el dicho que el pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetirla. Nosotros conocemos la nuestra, puesto que la vivimos diariamente, así que está en nuestras manos enmendar el camino y construir el México que queremos.
6.26.2006
6.03.2006
De Pumas y América o el futbol como metáfora de la vida.

Existen dos maneras de vivir la vida. La correcta y la incorrecta. Así como también existen dos maneras de vivir la pasión por el futbol en México: La de Pumas y la del América.
La del América representa el camino corto, la trampa, la hipocresía, el salirse con la suya, el equivocarse sin repercusiones, el engaño, la mirada esquiva y la sonrisa burlona, la falta de consecuencias, el no dar explicaciones, las falsas expectativas, la avaricia, el dinero.
Mientras que la de los Pumas simboliza el camino más largo, el esfuerzo, el salir adelante por méritos propios, el disfrutar al máximo los logros, el superar adversidades con base en el esfuerzo, el orgullo, la honestidad, el cansancio, los ideales, la cara siempre en alto, la modestia, la gloria, la gente.
Y a muy temprana edad (desde que tengo uso de razón) aprendí que lo correcto era estar del lado de los Pumas, equipo de nuestra Máxima Casa de Estudios, asumiendo que ese sería el mejor camino a seguir en todos los ámbitos de mi vida y hasta la fecha no hay un solo “Goya” que cante que no me recuerde que la decisión que he tomado es la correcta.
5.30.2006
View From Water Staircase - Vizcaya

Esta es mi versión de la acuarela homónima de M. Hunt Piccirillo, pero la mía está hecha en Paint, que es como lo más avanzado en diseño que hay hoy en día.
Lo siguiente se puede leer en la parte de atrás de la tarjeta que tengo en mi escritorio en la chamba:
"Maureen Hunt Piccirilo is a South Florida artist whose work has appeared in most of the major museums in this part of the country, including the Metropolitan Museum of Miami, The Society of the Four Arts in Palm Beach, The Boca Raton Museum and the Museum of Art of Fort Lauderdale as well as many galleries throughout the state"
Aún siendo esta tarjeta muy especial para ella, me la regaló una amiga a la que quiero mucho y a la que le mando un abrazo.
5.20.2006
TV: Scrubs

De Bill Lawrece, creador de Spin City (1996-2002) Scrubs es la historia de 3 médicos residentes asignados al hospital Sacred Heart y las dificultades que viven durante esa etapa de sus vidas y a lo largo de su estancia en el hospital, así como también las relaciones que van construyendo a su paso. Con el tiempo, toman caminos separados dentro del hospital: Elliot(Sarah Chalke) y J.D. (John Dorian, interpretado por el talentoso Zach Braff) deciden ser jefes de residentes como su mentor el Dr. Cox (John C. McGinley) cuya personalidad inspira absoluto respeto, de una manera un tanto extraña, Turk se convierte en cirujano y se casa con Carla (Judy Reyes) quien se desempeña como enfermera. Los personajes complementarios son Bob Kelso (Ken Jenkins), el abusivo y amargado director del Hospital; El conserje (no tiene nombre, y es interpretado por Neil Flynn), quien se dedica a molestar compulsivamente a J.D.; Jordan (Christa Miller), la arpía ex-esposa del Dr. Cox; Ted (Sam Lloyd), el abogado por demás acomplejado y Todd (Robert Maschio), el cirujano pervertido e irreverente
Desde su comienzo hace ya 5 años, Scubs apareció como una refrescante comedia que lograba lo que pocas pueden conseguir: ser reflexiva e inteligente al tiempo que refleja un sentido del humor basado en 'gags' irreverentes basados en recuerdos o en representaciones de como J.D. imagina una situación dada, que si no estuvieran situados en su particular contexto, resultarían quizá insulsos. El desarrollo de la historia gira alrededor del personaje principal (de hecho, el formato de la serie es narativo en primera persona por medio de voz en Off del protagonista, J.D.). Es de llamar la atención como el nombre de todos los capítulos empieza con la palabra "My" (a excepción de no más de 5 quizá), dejando de manifiesto la naturaleza reflexiva del programa, que también abarca a los demás personajes que generalmente experimentan conflictos paralelos.
Es sumamente gratificante ver un programa que provoca pensar, reflexionar e incluso darse cuenta de temas ya sean triviales o relevantes siempre mantienen un caracter profundamente humano, por lo que en ocasiones resulta incluso muy triste sin dejar de ser extremadamente gracioso.
Definitivamente una de las mejores comedias de los últimos tiempos, que no necesita laughtracks, o pistas de risas grabadas como aviso de cuando se ha contado un chiste, puesto que apunta a un público que no necesita de ello. Y tampoco necesita un gran despliegue publicitario: NBC la tiene casi olvidada, pero la audiencia en los Estados Unidos si bien no es excelente, es buena al grado de que va por la sexta temporada y no hay noticias de futura cancelación a la fecha.
Scrubs 2001-????
Touchstone Television
Sony Entertainment Television. Viernes 19:30 y 23:00, Domingos 9:30 y 13:30 hrs.
5.18.2006
¿Por qué el Cine?

El séptimo arte es en extremo completo, puesto que es, en sí, una fusión de algunas de sus disciplinas predecesoras, como la Fotografía, por ejemplo, que forma parte fundamental en su desarrollo, pues es el lenguaje o estilo visual que se elige para plasmar y contar las historias. Recordemos que el cine no es más que la sucesión de fotografías tomadas de manera consecutiva y desplegadas a una velocidad de 24 exposiciones por segundo.
El lenguaje del teatro se da en la interacción director-actor y es de igual manera crucial puesto que el trabajo de los actores es no solo darle vida a los personajes, sino también volver verosímiles las historias.
La Literatura representa, por supuesto, la primera etapa de la obra cinematográfica, pues es de la imaginación del autor de donde nacen las historias (salvo en los documentales), que generalmente deben reescribirse en forma de guión para ponerse en manos del Director, quien es la pieza más importante del proceso creativo según quien escribe estas líneas, puesto que tiene que mantener todos los factores en armonía para poder plasmar su visión en la pantalla.
La música es también parte integral de la conformación de una película, puesto que enfatiza situaciones y emociones de acuerdo con la trama de la misma (¿qué es la música, o el arte en sí, sino la representación de situaciones, emociones y sentimientos humanos?). Y no es moda la importancia de la música como producto de la proliferación de soundtracks y bandas sonoras, sino que desde tiempos del cine mudo, las películas eran acompañadas por múscia (generalmente piano) en ocasiones interpretada en vivo al pie de la pantalla en las salas de proyección.
Finalmente intervienen, en menor escala, las artes visuales o decorativas, que crean el entorno en el que se desarrolla la historia, siendo en la mayor parte de los casos, cruciales para el desarrollo de la trama y como ejemplos se pueden tomar la escenografía, la ambientación, el vestuario y el maquillaje, por citar algunos.
5.16.2006
Próximamente...
Disfruta de un paseo por el mundo del Cine y de la Televisión (que de caja idiota no tiene nada si se le sabe ver, según cree quien escribe estas líneas).
Espéralo pronto y cuéntaselo a quien más confianza le tengas.
Y ojo, mucho ojo (eso va pa'l Mau).
P.D. Visiten www.nonamecollective.blogspot.com
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